TRABAJO DE RECUPERACION PROMEDIOS INFERIORES A 7 Y DEBER PARA EL RESTO DEL CURSO.
NOTA: LOS ESTUDIANTES CON PROMEDIO MENOR A 7 DEBEN REALIZAR TODO EL TALLER Y SOLO LOS DE PROMEDIO MAYOR A 7 DEBEN REALIZAR EL LITERAL 2, PRESENTAR EL MARTES 6 DE ENERO DE 2015 A PRIMERA HORA EN HOJAS A CUADROS.
1.- INVESTIGAR SOBRE LA TRAGICOMEDIA.
* CONCEPTO
* CARACTERISTICAS
* HACER UN CUADRO SOBRE DIFERENCIAS Y SEMEJANZAS ENTRE COMEDIA, TRAGEDIA Y DRAMA.
2.- LEER EL SIGUIENTE FRAGMENTO Y CONTESTAR LAS SIGUIENTES PREGUNTAS.
ESCENA QUINTA
D. JERÓNIMO. Anímate, hija mía, que yo confío en la sabiduría portentosa
de este señor, que brevemente recobrarás tu salud. Esta es la
niña, señor doctor.
Hola, arrimad sillas. (Traen sillas los criados. D.a PAULA se
sienta en una poltrona entre BARTOLO y su padre. Los
criados detrás, de pie.)
BARTOLO. ¿Conque ésta es su hija de usted?
D. JERÓNIMO. No tengo otra, y si se me llegara a morir me volvería loco.
BARTOLO. Ya se guardará muy bien. ¿Pues qué, no hay más que morirse
sin licencia del médico? No, señor, no se morirá... Vean
ustedes aquí una enferma que tiene un semblante capaz de
hacer perder la chaveta al hombre más tétrico del mundo. Yo,
con todos mis aforismos, le aseguro a usted... ¡ Bonita cara
tiene!
D.a PAULA. ¡Ah!, ¡ah!, ¡ah!
D. JERÓNIMO. Vaya, gracias a Dios que ríe la pobrecita. BARTOLO.
¡Bueno! ¡Gran señal! ¡Gran señal! Cuando el médico hace reír
a las enfermas es linda cosa... Y bien, ¿qué le duele a usted?
D.a PAULA. Ba, ba, ba.
BARTOLO. ¿Eh? ¿Qué dice usted?
D.a PAULA. Ba, ba, ba.
BARTOLO. Ba, ba, ba, ba. ¿Qué diantre de lengua es ésa? Yo no entiendo
palabra.
D. JERÓNIMO. Pues ese es su mal. Ha venido a quedarse muda sin que se
pueda saber la causa. Vea usted qué desconsuelo para mí.
BARTOLO. ¡Qué bobería! Al contrario, una mujer que no habla es un
tesoro. La mía no padece esta enfermedad, y si la tuviese, yo
me guardaría muy bien de curarla.
D. JERÓNIMO. A pesar de eso yo le suplico a usted que aplique todo su
esmero a fin de aliviarla y quitarla ese impedimento.
BARTOLO. Se la aliviará, se le quitará; pierda usted cuidado. Pero es
curación que no se hace así como quiera. ¿Come bien?
D. JERÓNIMO. Sí, señor, con bastante apetito.
BARTOLO. Malo!... ¿Duerme?
ANDREA. Sí, señor; unas ocho o nueve horas suele dormir regularmente.
BARTOLO. ¡Malo!... ¿Y la cabeza, la duele?
D. JERÓNIMO. Ya se lo hemos preguntado varias veces; dice que no.
BARTOLO. ¿No? ¡Malo!... Venga el pulso... Pues, amigo, este pulso
indica... ¡Claro !, está claro.
D. JERÓNIMO. ¿Qué indica?
BARTOLO. Que su hija de usted tiene secuestrada la facultad de hablar.
D. JERÓNIMO. ¿Secuestrada?
BARTOLO. Sí, por cierto; pero buen ánimo, ya lo he dicho : curará.
D. JERÓNIMO. Pero, ¿ de qué ha podido proceder este accidente?
BARTOLO. Este accidente ha podido proceder y procede (según la más
recibida opinión de los autores), de habérsela interrumpido a
mi señora doña Paulita el uso expedito de la lengua.
D. JERÓNIMO. Este hombre es un prodigio.
LUCAS. ¿No se lo dijimos a usted?
ANDREA. Pues a mí me parece un macho.
LUCAS. Calla.
D. JERÓNIMO. Y en fin, ¿qué piensa usted que se puede hacer?
BARTOLO. Se puede y se debe hacer... El pulso... (Tomando el pulso a
D.a PAULITA.) Aristóteles en sus protocolos, habló de este
caso con mucho acierto.
D. JERÓNIMO. ¿Y qué dijo?
BARTOLO. Cosas divinas... La otra... (Le toma d pulso en la otra mano, y
le observa la lengua) A ver la lengüecita... ¡Ay, qué
monería!... Dijo... ¿ Entiende usted el latín?
D. JERÓNIMO. No, señor, ni una palabra:
BARTOLO. No importa. Dijo: Bonus bona bonum, uncias duas, mascula
sunt maribus, honora medicum, acinax acinacis, est modus in
rebus; amarylida silvas. Que quiere decir que esta falta de
coagulación en la lengua la causan ciertos humores que
nosotros llamamos humores... acres, proclives, espontáneos y
corrumpentes. Porque como los vapores que se elevan de la
región... ¿Están ustedes?
ANDREA. Sí, señor, aquí estamos todos.
BARTOLO. De la región lumbar, pasando desde el lado izquierdo, donde
está el hígado, al derecho, en que está el corazón, ocupan todo
el duodeno y parte del cráneo: de aquí es, según la doctrina de
Ausías March y de Calepino (aunque yo llevo la contraria),
que la malignidad de dichos vapores... ¿Me explico?
D. JERÓNIMO. Sí, señor, perfectamente.
BARTOLO. Pues, como digo, supeditando dichos vapores las carúnculas y
el epidermis, necesariamente impiden que el tímpano
comunique al metacarpo los sucos gástricos. Doceo, doces,
docere, docui, doctum, ars tonga, vita brevis; templum,
templi; augusta vindelicorum et reliquía. ¿Qué tal? ¿He dicho
algo?
D. JERÓNIMO. Cuanto hay que decir.
GINÉS. Es mucho hombre éste.
D. JERÓNIMO. Sólo he notado una equivocación en lo que...
BARTOLO. ¿Equivocación? No puede ser. Yo nunca me equivoco.
D. JERÓNIMO. Creo que dijo usted que el corazón está al lado
derecho y el hígado al izquierdo; y en verdad que es todo lo
contrario.
BARTOLO. ¡Hombre ignorantísimo sobre toda la ignorancia de los
ignorantes! ¿Ahora me sale usted con esas vejeces? Sí, señor,
antiguamente así sucedía, pero ya lo hemos arreglado de otra
manera.
D. JERÓNIMO. Perdone usted, si en esto he podido ofenderle.
BARTOLO. Ya está usted perdonado. Usted no sabe latín, y por
consiguiente está dispensado de tener sentido común.
D. JERÓNIMO. ¿Y qué le parece a usted que deberemos hacer con la
enferma?
BARTOLO. Primeramente harán ustedes que se acueste, luego se le darán
unas buenas friegas..., bien que eso yo mismo lo haré..., y
después tomará de media en media hora una gran sopa en
vino.
ANDREA. ¡Qué disparate!
D. JERÓNIMO. ¿Y para qué es buena la sopa en vino?
BARTOLO. ¡Ay, amigo, y qué falta le hace a usted un poco de ortografía!
La sopa en vino es buena para hacerla hablar. Porque en el
pan y en el vino, empapado el uno en el otro, hay una virtud
simpática, que simpatiza y absorbe el tejido celular y la pía
mater, y hace hablar a los mudos.
D. JERÓNIMO. Pues no lo sabía.
BARTOLO. Si usted no sabe nada.
D. JERÓNIMO. Es verdad que no he estudiado, ni...
BARTOLO. ¿Pues no ha visto usted, pobre hombre, no ha visto usted
cómo a los loros los atracan de pan mojado en vino?
D. JERÓNIMO. Sí, señor.
BARTOLO. ¿Y no hablan los loros? Pues para que hablen se les da, y para
que hable se lo daremos también
a doña Paulita, y dentro de poco hablará más que siete
papagayos.
D. JERÓNIMO. Algún ángel le ha traído a usted a mi casa, señor doctor...
Vamos, hijita, que ya querrás descansar... Al instante vuelvo,
señor don... ¿Cómo es su gracia de usted?
BARTOLO. Don Bartolo.
D. JERÓNIMO. Pues así que la deje acostada seré con usted, señor don
Bartolo... (Se levantan los tres). Ayuda aquí, Andrea...
Despacito.
BARTOLO. Taparla bien, no se resfríe. Adiós, señorita.
D.a PAULA. Ba, ba, ba, ba.
D. JERÓNIMO. (Hace que se va acompañando a D.a PAULA, y vuelve a
hablar aparte con LUCAS.) Lucas, ve al instante y adereza el
cuarto del señor; bien limpio todo, una buena cama, la colcha
verde, la jarra con agua, la aljofaina, la toalla, en fin, que no
falte cosa alguna... ¿Estás?
LUCAS. (Marchándose por la puerta de la derecha). Sí, señor.
D. JERÓNIMO. Vamos, hija mía (Vanse D. JERÓNIMO, D.a PAULA,
ANDREA y GINES por la puerta de la izquierda. )
BARTOLO. Yo sudo... En mi vida me he visto más apurado... ¡ si es
imposible que esto pare en bien, imposible! Veré si ahora que
todos andan por allá dentro puedo... Y si no mal estamos... En
las espaldas siento una desazón que no me deja... Y no es por
los palos recibidos, sino por los que aún me falta que recibir.
PREGUNTAS.
1.-¿Por qué crees que MOLIERE titulo esta obra "El Médico a palos"?
2.- ¿Cuáles son los nombres del médico y del padre de la enferma?
3.- Escribe dos aspectos que consideres comedia y dos aspewctos que consideres dramatico dentro de este texto.
4.- Investigar y escribir cual es el desenlace de la obra El Médico a Palos.
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